MOSCÚ APUESTA POR LA BICI

Texto: Armando Pérez* / Fotografías: Pixabay.

La lejana y enigmática Moscú, para algunos capital del frío y de la nieve, ha desplegado un ejército de bicicletas para promover el turismo, para ir al trabajo y hasta para conseguir pareja. Siguiendo el ejemplo de Europa, la urbe rusa ahora apuesta por la bicicleta, y la población ha acogido con entusiasmo esta nueva “enfermedad” que está contagiando a moscovitas de todas las edades.

Años atrás la fiebre de la bici atacaba a la población durante el verano. Ahora la moda persiste hasta bien entrado el otoño, a finales de octubre.

Este año, el entusiasmo de los más aficionados confirmó las posibilidades de las bicicletas en pleno invierno ruso, pues el pasado mes de febrero terminó con éxito una marcha de varias horas donde más de dos mil ciclistas rodaron por las vías congeladas de Moscú, a 27 grados bajo cero. Esta es la tercera marcha de invierno para ciclistas promovida por voluntarios, consentida por las autoridades y financiada por empresas privadas, debido a su costo elevado.

En Moscú, las ganas de montar en bicicleta son irresistibles en primavera, a mediados de mayo, cuando se puede pasear por los parques enormes y espléndidos, provistos con amplias ciclorutas, estacionamientos y alquiler de bicicletas que los visitantes toman y dejan con facilidad. Todas las bicis son idénticas; el usuario marca un número sobre un teclado electrónico entre el manubrio, y listo: a pedalear. “Es muy fácil, sólo tienes que registrarte”, explica una pareja de jóvenes en la entrada del famoso estadio Luzhniki, tribuna central del Mundial de Fútbol este año.

El servicio de alquiler es automatizado, cada punto de arrendamiento tiene un tablero donde el usuario inserta su nombre, su correo electrónico y un número de teléfono; luego paga con su tarjeta de crédito y enseguida recibe un nombre de usuario y una contraseña. Así desbloquea las bicicletas, y transcurrido el tiempo pagado, se puede entregar en cualquiera de los 430 puntos de arrendamiento dispersos en toda la ciudad.

Las 4.300 bicicletas de arrendamiento apenas cubren una parte ínfima de la demanda, que se dispara de forma escandalosa los fines de semana, en una ciudad con más de 10 millones de habitantes.

Por ahora, las 4.300 bicicletas de arrendamiento apenas cubren una parte ínfima de la demanda, que se dispara de forma escandalosa los fines de semana, en una ciudad con más de 10 millones de habitantes. La mayor parte de las bicicletas que circulan durante los días festivos pertenecen a moscovitas que las portan en sus vehículos.

Aunque ya es muy común encontrar grupos de jóvenes, parejas y familias enteras que cargan con paciencia sus bicicletas en el metro, en los autobuses, trolebuses y tranvías. Para esto, las autoridades municipales tuvieron que levantar la estricta prohibición de transportar bicicletas en el metro que rige durante los días laborables.

En ocasión del Mundial, la ruta de Luzhniki es la más popular y concurrida; esta es la zona del estadio, una ruta que conduce al parque Vorobiovi Gori (Colina de los Gorriones), uno de los sitios emblemáticos de Moscú. Allí, durante todo el Mundial, funcionará la zona para la hinchada establecida por la FIFA, con una pantalla gigante y espacio para 25.000 fanáticos.

Localizada en el territorio de la Universidad Lomonósov, la Colina de los Gorriones tiene ventajas irrefutables, pues está justo al frente de Luzhniki, donde se jugó el partido inaugural, y donde se disputará también la final del Mundial.

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Vorobiovi Gori ofrece al visitante una vista panorámica de Moscú espectacular e inolvidable, pues abarca el Kremlin, las torres de Stalin, la Catedral de Cristo salvador, los modernos rascacielos de Moscow City y el cauce serpenteante del río Moskova. En ese punto comienza uno de los complejos de parques más interesantes de Moscú, pues comunica vías peatonales y ciclorutas con Park Gorki, el principal de Moscú, y Muzeon, un pintoresco parque artístico y de esculturas al aire libre.

Para los ciclistas, Park Gorki es un verdadero desafío por sus 120 hectáreas de extensión, que lo sitúan entre los mayores de Rusia. En su territorio hay una ciclovía de 13 kilómetros, canchas de mini fútból, baloncesto, tenis de mesa, teatros al aire libre, salas de exposiciones y lugares especiales para clubes de yoga, aeróbicos, gimnasia, artes marciales y otras actividades.

En Park Gorki comienza o termina una de las rutas más extensas para ciclistas, de 33 kilómetros de extensión y calculada para tres horas de recorrido, que abarca cinco parques emblemáticos de la ciudad. Otra ruta muy popular se llama “Los Cuatro Puentes”; mide 26 kilómetros y conduce al visitante hasta la emblemática calle Arbat.

Arbat es una vía peatonal de un poco más de un kilómetro donde se confunden artistas, músicos, pintores, caricaturistas, comerciantes, meseros y artesanos que abordan a peatones y turistas para que compren un recuerdo de Moscú. Es una vía pintoresca: las fachadas de sus edificios diferentes y soberbios recuerdan el paso de príncipes, aristócratas, comerciantes, artistas, artesanos y bohemios. Arbat resume al visitante la historia de Moscú mejor que cualquier folleto.

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A partir de la calle Arbat, el turismo sobre ruedas adquiere una forma más lenta y despreocupada, porque allí comienzan varias rutas entre calles peatonales atiborradas de cafés, bares, restaurantes, museos y comercios, hasta lugares emblemáticos como la Plaza Roja.

La Plaza Roja comienza con el Museo Estatal de Historia, construido sobre edificaciones que datan de tiempos del zar Pedro El Grande, y su imponente fachada de ladrillo rojo refleja el esplendor arquitectónico de la Rusia imperial. En el centro de la plaza está el Mausoleo de Lenin, y detrás de él, el Panteón donde yacen las tumbas de ilustres personajes de la época soviética, como Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la historia, y el aborrecido dictador Iósif Stalin.

En la Plaza Roja destacan las torres de la muralla que rodea el Kremlin, y de las tres que miran a la plaza, el viajero se detiene ante la Torre Spasskaya (Torre del Salvador) que es la entrada oficial al Kremlin, y la más famosa por su reloj y la estrella de cinco puntas hecha de rubí.

Lo que más sorprende al visitante es la Catedral de San Basilio. En comparación con otras iglesias, este monumento ortodoxo es particular por su reducido tamaño, su alegre colorido y sus formas.

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La ruta continúa en la descomunal y famosa tienda GUM, símbolo del Moscú moderno y el capitalismo exclusivo, en medio de varias calles peatonales de mucha actividad comercial y muchos sitios de interés para turistas. A un costado de la Plaza Roja, la tienda GUM es un pasaje que durante décadas fue la edificación de su tipo más grande de Europa.

En el GUM de hoy funcionan 252 tiendas de las marcas más prestigiosas del mundo, entre ropa de diseño exclusivo, joyas, perfumes, regalos de lujo, obras de arte y antigüedades. Además, cuenta con una sala de cine, un supermercado, sala de exhibiciones, cafés y restaurantes.

Otro sitio notable de las rutas para ciclistas es la Catedral del Cristo Salvador, a orillas del río Moscova, y a corta distancia del Kremlin. Esta imponente catedral simboliza el reencuentro de la sociedad rusa con sus valores espirituales ortodoxos, después de casi siete décadas de ateísmo institucionalizado. En forma de cruz, con 80 metros de ancho, y una cúpula de 103 metros de alto, la Catedral es el templo ortodoxo más grande de Rusia, con capacidad para 10.000 feligreses.

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Adornada con frescos e imágenes en una superficie de 22.000 metros cuadrados, la catedral es uno de los exponentes más emblemáticos del simbolismo religioso ortodoxo. Una obra de arte religioso sin parangón en el mundo.

En el centro de Moscú, las rutas para el turismo en bicicleta se multiplican porque dependen de las preferencias del turista, que puede escoger entre las zonas comerciales, los puentes o malecones al lado del río Moskova, o enfilar hacia Moscow City, que anticipa al viajero sobre lo que puede ser el Moscú del futuro.

Moscow City está integrado por doce rascacielos modernos donde ya operan centenares de compañías de renombre mundial, más de un millar de empresas rusas y un conglomerado de centros comerciales que probablemente son los más visitados de toda la capital.

Acondicionado con puentes cubiertos, vías peatonales, avenidas modernas, un puerto fluvial y pistas para helicópteros, Moscow City también ofrece amplias ciclovías destinadas a convertirse en la red principal de transporte interno en esta ciudadela del futuro. El proyecto prevé la construcción de 34 rascacielos modernos y otras obras de infraestructura que funcionarán preferencialmente con energía sostenible y los últimos logros de tecnología.

Aunque para los turistas parece que las posibilidades del ciclismo terminan en Moscow City, no ocurre lo mismo para los moscovitas, que aprovechan las bicicletas para sustentar un régimen de vida sana y atenuar la soledad.

En la actualidad, en muchos parques de Moscú operan clubes para personas que buscan amigos, camaradas de afición y hasta pareja, pero todos sin excepción, rigurosamente tienen que tener bicicleta o planes para adquirirla.

Los clubes más antiguos y reconocidos funcionan en el parque Izmailovo, donde partió la iniciativa, y según la prensa local, la programación es tan amplia, que los afiliados pueden participar en actividades relacionadas con el ciclismo prácticamente durante todo el año. Para los ciclistas, Izmailovo ofrece muchas posibilidades. Una zona de bosques de más de cien hectáreas con infinidad de rutas entre tupidas extensiones de coníferas, robles, abedules, y sauces que cruzan lagos, praderas, riachuelos y embalses.

Los promotores de esta campaña esperan a mediano y largo plazo descongestionar el centro de la ciudad de vehículos, atenuar el agudo déficit de aparcamientos y reducir la contaminación que producen los vehículos.

El parque cuenta con puntos de alquiler de bicicletas que trabajan sin interrupción las 24 horas. La posibilidad del ciclismo nocturno que arrancó en Izmailovo paulatinamente se ha extendido por todo Moscú. Los clubes de ciclistas aficionados organizan estos recorridos en ocasión de fiestas religiosas, patrióticas o sociales.

El auge del ciclismo y las campañas de promoción de hábitos de vida sana han incentivado a las autoridades a poner en marcha iniciativas de proyección ambiental para afrontar problemas graves de Moscú como la congestión automovilística y la contaminación.

La campaña ¡Al trabajo en bicicleta!, prevé la instalación de parqueaderos y puntos de arrendamiento de bicis cerca a las estaciones del metro en el centro de Moscú, para que la población al menos culmine su viaje al sitio de trabajo o estudio pedaleando sobre dos ruedas.

En la zona de Sadovoe Koltso, que enmarca la línea del metro circular, en el centro de Moscú, es posible ver esos parqueaderos, la mayoría de las veces atestados.

Los promotores de esta campaña esperan a mediano y largo plazo descongestionar el centro de la ciudad de vehículos, atenuar el agudo déficit de aparcamientos y reducir la contaminación que producen los vehículos.

Atraído por las regalías fiscales y otros beneficios, el comercio moscovita también participa activamente en la campaña concediendo regalos, promociones, descuentos, y bonos de compra a los clientes que visiten sus negocios en bicicleta.

Paulatinamente, la campaña se extiende a los barrios periféricos con el mismo esquema, estacionamiento y puntos de alquiler de bicis desde las estaciones de metro hacia las zonas residenciales apartadas, que en las hora punta también están tan congestionadas como el centro moscovita.

Según las autoridades y la prensa, las campañas para promocionar el ciclismo como transporte alternativo tienen acogida entre la población estudiantil y la población adulta entre los 25 y 40 años. El entusiasmo de la población alcanza las cotas más altas en verano y disminuye a medida que avanza el otoño y el invierno.

Pero a pesar de estas limitaciones naturales, tanto las autoridades como la población comprenden que el transporte alternativo es un elemento indispensable para el desarrollo de Moscú que cada vez es más grande y congestionado.

Según las autoridades y la prensa, las campañas para promocionar el ciclismo como transporte alternativo tienen acogida entre la población estudiantil y la población adulta entre los 25 y 40 años. El entusiasmo de la población alcanza las cotas más altas en verano y disminuye a medida que avanza el otoño y el invierno.

Pero a pesar de estas limitaciones naturales, tanto las autoridades como la población comprenden que el transporte alternativo es un elemento indispensable para el desarrollo de Moscú que cada vez es más grande y congestionado.

Los más optimistas pronostican que es posible el ciclismo en invierno, siempre y cuando las autoridades garanticen la limpieza de las ciclovías de hielo y nieve, a pesar del alto costo.

Es evidente que la bici paulatinamente gana adeptos incondicionales en beneficio de ellos mismos, el entorno y Moscú.

*Periodista colombiano. Vive en Moscú.

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